¿Qué es la artrosis cervical? Ejercicios prohibidos y diagnóstico

La columna cervical está compuesta por siete vértebras alineadas una sobre otra, formando la región del cuello y articulándose entre sí como una bisagra para permitir el movimiento. Lamentablemente, diversas patologías pueden comprometer su integridad, causando molestias y afectando la calidad de vida.

En este artículo, exploraremos la artrosis cervical, una patología que afecta esta estructura, analizando sus causas, síntomas y los tratamientos disponibles para aliviar sus efectos y mejorar el bienestar de quienes la padecen.

 

 

¿Qué es la artrosis cervical o cervicoartrosis?

La artrosis cervical, también llamada cervicoartrosis, se trata de una enfermedad degenerativa que afecta las articulaciones de la columna cervical. Con el tiempo, el desgaste del cartílago provoca una fricción anormal entre las vértebras, lo que puede derivar en la formación de osteofitos (pequeñas protuberancias óseas) y una reducción de la movilidad.

Es una de las formas más comunes de artrosis en el cuerpo humano, especialmente en personas mayores. Aunque puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en mujeres mayores de 50 años debido a factores hormonales y al proceso natural de envejecimiento.

Síntomas de la artrosis cervical

El síntoma más característico de la artrosis cervical es el dolor en el cuello, que puede irradiarse hacia los hombros, la cabeza o incluso los brazos. Este dolor suele empeorar con el movimiento y mejorar con el reposo.

También es común la rigidez articular, que dificulta la movilidad del cuello. Esta rigidez es consecuencia de la degeneración del cartílago y del roce entre las vértebras, lo que puede generar inflamación y espasmos musculares como mecanismo de defensa.

Otro síntoma frecuente es el vértigo cervical, que provoca mareos y una sensación de inestabilidad. Esto ocurre debido a la compresión de ciertas estructuras nerviosas y vasculares en la zona cervical.

Causas de la artrosis

La causa principal de la artrosis cervical es el desgaste progresivo de las articulaciones debido al envejecimiento. A lo largo de la vida, se producen micro traumatismos repetitivos que hacen que el cartílago de las articulaciones que lo recubre y el disco que existe entre las vértebras disminuyan su grosor y pierdan su función de amortiguar el movimiento y absorber impacto sobre esta región.

Además del envejecimiento, existen otros factores que pueden acelerar el desarrollo de la cervicoartrosis. Entre ellos, los factores genéticos y ambientales, así como los hábitos posturales inadecuados, desempeñan un papel importante en la aparición de esta enfermedad.

Diagnóstico de la artrosis cervical

En algunos casos, la artrosis cervical no suele presentar síntomas, por lo que su diagnóstico requiere pruebas de imagen. La radiografía es la prueba más utilizada, ya que permite visualizar el desgaste articular, la formación de osteofitos (protuberancias óseas en los bordes vertebrales causadas por la erosión ósea subcondral) y la reducción del espacio intervertebral, signos característicos de la evolución de la enfermedad.

En el caso de que se sospeche de alguna complicación asociada a la artrosis, el especialista podría solicitar otras pruebas como la resonancia magnética, el escáner y la gammagrafía ósea, pero estas serían en casos muy puntuales en los que el especialista observará una evolución avanzada de la lesión.

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Consecuencias de la cervicoartrosis

La artrosis cervical puede afectar de manera significativa la calidad de vida. A medida que la enfermedad avanza, la rigidez y el dolor pueden volverse persistentes, limitando la movilidad del cuello y dificultando tareas cotidianas como conducir, leer o incluso encontrar una posición cómoda para dormir.

En los casos más avanzados, la degeneración de las vértebras puede comprimir estructuras nerviosas cercanas, lo que provoca dolor en los brazos, hormigueo o pérdida de fuerza en las extremidades superiores.

Además, cuando la circulación sanguínea en la zona cervical se ve afectada, pueden aparecer mareos y una sensación de inestabilidad, lo que aumenta el riesgo de caídas.

Tratamientos de la artrosis cervical

Para conseguir aliviar los síntomas y frenar la evolución de desgaste en esta región, se pueden seguir esta serie de consejos:

  • Realizar ejercicios de movilidad activa de la zona cervical y dorsal sin dolor.
  • Mantener una flexibilidad óptima de los tejidos adyacentes a esta región.
  • Relajar la musculatura para que disminuya la tensión en la zona y realizar actividades que no requieran sobreesfuerzo.
  • La tecarterapia puede ser eficaz en estos casos.
  • Uso de tratamientos farmacológicos con función analgésica o antiinflamatoria.
  • Aplicar calor en la región cervical un par de veces al día.
  • Realizar una serie de ejercicios de estiramientos cuando se finaliza la actividad deportiva.
  • Las prácticas de yoga y pilates son muy recomendadas en estos casos, ya que son beneficiosas para mejorar la elasticidad de la zona cervical.

Si las terapias conservadoras como el tratamiento de fisioterapia cervical no resultan efectivas y el paciente experimenta un deterioro funcional significativo, se puede valorar la cirugía.

Existen varios tipos de intervenciones, dependiendo del tipo de artrosis y grado de esta. Una de las opciones más comunes es la artrodesis cervical, un procedimiento que consiste en la fusión de discos vertebrales para estabilizar la columna y reducir el dolor.

Ejercicios recomendados para la artrosis cervical

Además de acudir a sesiones de fisioterapia y rehabilitación como se ha mencionado anteriormente, los pacientes pueden realizar algunos ejercicios para tratar la cervicoartrosis como son los que se exponen en el vídeo proporcionado. Recuerda que los ejercicios deben ser siempre indicados y supervisados por un fisioterapeuta para evitar complicaciones.

Ejercicios no recomendados si se padece de artrosis cervical

Al padecer artrosis cervical, es importante evitar ciertos movimientos y esfuerzos que puedan agravar los síntomas o acelerar el desgaste articular. Algunas recomendaciones incluyen:

  • No levantar objetos pesados, especialmente si implican cargar peso por encima de los hombros.
  • Evitar movimientos bruscos de la columna cervical, como por ejemplo, al realizar la natación al estilo de braza.
  • Evitar movimientos que produzcan tensión en el cuello.