Una fisura o fractura costal o en las costillas se producen generalmente por un traumatismo directo en la región, un aplastamiento o una rotura en la parrilla costal. Estas lesiones pueden ser el resultado de accidentes, caídas, impactos deportivos o movimientos bruscos. Es fundamental comprender la diferencia entre una fractura y una fisura. Cuando hablamos de fractura, nos referimos a la discontinuidad que se forma entre dos extremos de un mismo hueso, es decir, una separación entre dos extremos del mismo. En cambio, una fisura es una fractura parcial que no llega a separar completamente el hueso en dos partes.
Una fisura de costilla puede describirse como una especie de grieta en el hueso, es decir, una fractura que no ha dividido completamente el hueso. Por otro lado, una fractura costal implica una lesión más grave que resulta de la quiebra de uno o dos huesos de la caja torácica.
Es importante señalar que, aunque las fisuras de costilla son dolorosas, generalmente no representan un riesgo tan grave como las facturas completas de costilla. Las costillas fracturadas pueden romperse en fragmentos pequeños con bordes irregulares que pueden ser peligrosas. Estos bordes afilados pueden dañar estructuras vitales cercanas, como los vasos sanguíneos o los órganos internos principales, aumentando el riesgo de complicaciones como hemorragias internas o lesiones pulmonares.
Las costillas son huesos planos, largos y curvos que conforman estructuras de la caja torácica. Su diseño y disposición están diseñados principalmente para proteger y sostener los órganos vitales que se encuentran en la cavidad torácica, como el corazón y los pulmones.
Pueden clasificarse en tres grupos principales:
Las fracturas de costilla son un tipo de lesión que suelen ser causadas por diversas razones, como accidentes de tráfico, traumatismos, golpes, así como lesiones deportivas, y también por enfermedades que afectan la densidad ósea como la osteoporosis o ciertos tipos de cáncer que provoca desmineralización ósea.
Los principales síntomas al sufrir una fractura de costilla incluyen:
Cuando se tiene una costilla rota, se comprende rápidamente la importancia de estos huesos en nuestro sistema respiratorio. Las costillas permiten que el tórax se expanda y contraiga durante la respiración, facilitando el proceso respiratorio.
Mientras se camina, es posible que se experimente dolor debido a que la actividad física incrementa la frecuencia respiratoria, lo que puede causar molestias en la zona de la costilla rota. Además, al adoptar posturas al dormir que involucren movimientos torácicos más profundos o relajados, como dormir de lado o boca arriba, también se puede sentir dolor.
La Dirección General de Tráfico no proporciona indicaciones específicas sobre cómo conducir después de sufrir una fractura de costilla, ya que las costillas no pueden inmovilizarse con dispositivos como escayolas o collarines. Sin embargo, los expertos suelen recomendar reposo para estas lesiones, aunque no significa que se deba evitar completamente la movilidad.
En cuanto a la actividad física, los médicos no la catalogan como una contraindicación para la recuperación total de la costilla rota. Se pueden seguir realizando caminatas largas o actividades cotidianas siempre y cuando el experto lo vea oportuno teniendo en cuenta el grado de fractura o fisura.
Para mejorar la comodidad al dormir con una costilla rota, muchos especialistas sugieren las siguientes recomendaciones:
El síntoma principal es el dolor en la zona perjudicada. Este se suele acompañar de inflamación y hematoma externo o interno. Esta sintomatología puede intensificarse con la respiración presionando en la zona, con la movilidad del tronco y la espalda, así como al toser o estornudar. Es importante acudir un servicio de urgencias de traumatología si aparece cualquiera de estos síntomas.
Si la fractura es múltiple, es decir, implica más de una costilla, puede causar una movilidad anómala de éstas dando lugar a una respiración paradójica (movimiento torácico anormal al respirar). También puede asociarse a una disnea que consiste en la dificultad respiratoria que se manifiesta como una sensación de falta de aire en los pulmones.