La luxación o subluxación mandibular son trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) que se caracterizan por un exceso de movimiento en la mandíbula. Estos trastornos son más comunes en personas con laxitud ligamentosa generalizada, una condición en la que los ligamentos y las articulaciones son más flexibles.
En el caso de la subluxación mandibular las superficies articulares permanecen en contacto, pero la separación de las mismas puede ser corregida de manera espontánea por el paciente. Esto significa que el cóndilo (la parte redonda del hueso que se ajusta a la cavidad de la mandíbula) puede regresar a su posición normal sin intervención externa.
Por otro lado, cuando se produce una luxación mandibular las superficies articulares se separan completamente, lo que impide que el cóndilo vuelva a su lugar por sí mismo. En estos casos, es necesario una reducción manual para devolver la mandíbula a su posición correcta, debido a la posición anómala en la que queda el cóndilo.
Aunque la luxación mandibular puede ocurrir de manera aislada, también puede presentarse de forma recurrente. En algunos casos, los pacientes pueden generar la luxación de manera voluntaria, lo que es una manifestación más común de este trastorno. Si la mandíbula permanece luxada durante un largo periodo de tiempo, esta afección se considera de evolución crónica.
La articulación temporo-mandibular (ATM) se utiliza fundamentalmente para masticar, hablar, bostezar, tragar y otras gesticulaciones faciales. Se encuentra situada a ambos lados de la cara, delante de las orejas. Los huesos que participan son el hueso temporal y la mandíbula, siendo ésta una articulación condílea que realiza movimientos de rotación, lateralidad y deslizamiento.
Como partes o superficies articulares tenemos:
Los discos se encuentran entre el cóndilo de la mandíbula, la fosa y la eminencia o tubérculo articular. Tienen una forma de cuña para adaptarse perfectamente a las superficies que cuando se pierde puede resultar muy molesto.
Los medios de unión son los siguientes:
Los mecanismos de la articulación o funciones del disco son:
Tipos de movimiento que se realizan en la mandíbula:
En el movimiento de abrir la boca (detrusión) la mandíbula se desplaza hacia abajo y se va hacia delante, lo cual es indicativo de dos movimientos distintos: rotación y deslizamiento anterior. Cuando este gesto de apertura es muy brusco como puede darse en una risa violenta, aumenta el riesgo de luxación.

La principal diferencia entre la luxación y la subluxación mandibular radica en el grado de desplazamiento de las superficies articulares y en la capacidad de la mandíbula de volver a su posición normal.
En la subluxación mandibular, las superficies articulares de la articulación temporomandibular permanecen en contacto parcial. Aunque hay un desplazamiento del cóndilo fuera de su posición habitual, este puede regresar de forma espontánea. Por el contrario, la luxación mandibular implica una separación completa de las superficies articulares, lo que provoca que el cóndilo queda fuera de la fosa mandibular de manera permanente. En este caso, la mandíbula no puede volver a su posición normal de forma voluntaria y requiere de una reducción manual para restaurar su funcionalidad.
Los síntomas de la luxación y subluxación pueden variar en intensidad dependiendo de la severidad de la afección. Entre los signos más característicos se encuentran:
La luxación se produce normalmente en apertura voluntaria y extensa (espasmo muscular), en la extracción de dientes al abrir la boca, en un golpe en el mentón con la boca abierta o al reírse fuertemente. En cualquier caso, la boca queda inmovilizada por la tensión de los ligamentos y no se puede cerrar porque el cóndilo ya se ha colocado delante del tubérculo articular.
El dolor asociado con esta condición, conocido como Trismus (contracción espástica de los músculos que cierran la boca), se localiza en la articulación temporomandibular y puede extenderse hacia la lengua. Además, puede presentarse un trastorno auditivo debido a una mala reabsorción de la linfa en la articulación
Denominamos síndrome de la articulación temporomandibular a los trastornos funcionales que puedan afectar a ligamentos, cóndilo, disco articular, compartimentos sinoviales y a estructuras ósea, y el origen puede ser artritis, traumatismos, luxaciones, tumores o trastornos funcionales.
La luxación mandibular tiene una frecuencia aproximada del 3% y suele ocurrir en dirección anterior. La luxación superior, posterior y medial requiere que coexista una fractura y se produce en raras ocasiones. La hipermovilidad mandibular se caracteriza por un movimiento excesivo de la mandíbula en apertura oral máxima sin que esto suponga esfuerzo o síntomas.
La luxación mandibular bilateral se manifiesta como la imposibilidad para cerrar la boca, dolor, exceso de salivación y dificultad para hablar, mordida abierta y mentón protusivo.
La luxación unilateral se presenta como una desviación mandibular hacia el lado opuesto con protusión e hipomovilidad.
El diagnóstico de la luxación y subluxación mandibular comienza con una evaluación clínica detallada. El especialista examina los síntomas del paciente, como la imposibilidad de cerrar la boca, el dolor, la desviación mandibular y la presencia de ruidos articulares. Para confirmar el diagnóstico y determinar la gravedad de la afección, se utilizan pruebas de imagen como radiografías, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas.
Antes de nada deberíamos de hacer una buena valoración de los movimientos mandibulares y articulares, echar un vistazo a la mordida, medir el rango de movilidad de apertura de la boca y desviación lateral, y una palpación de la musculatura tanto superficial como profunda mandibular, supra e infrahioidea.
Una vez realizado este procedimiento y conociendo ante el tipo de disfunción que nos encontramos, podemos trabajarlo de diferentes maneras. Por ejemplo: