Luxación o Subluxación Mandibular

¿QUÉ ES LA LUXACIÓN O SUBLUXACIÓN MANDIBULAR?

La luxación o subluxación mandibular son trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) que se caracterizan por un exceso de movimiento en la mandíbula. Estos trastornos son más comunes en personas con laxitud ligamentosa generalizada, una condición en la que los ligamentos y las articulaciones son más flexibles.

En el caso de la subluxación mandibular las superficies articulares permanecen en contacto, pero la separación de las mismas puede ser corregida de manera espontánea por el paciente. Esto significa que el cóndilo (la parte redonda del hueso que se ajusta a la cavidad de la mandíbula) puede regresar a su posición normal sin intervención externa.

Por otro lado, cuando se produce una luxación mandibular las superficies articulares se separan completamente, lo que impide que el cóndilo vuelva a su lugar por sí mismo. En estos casos, es necesario una reducción manual para devolver la mandíbula a su posición correcta, debido a la posición anómala en la que queda el cóndilo.

Aunque la luxación mandibular puede ocurrir de manera aislada, también puede presentarse de forma recurrente. En algunos casos, los pacientes pueden generar la luxación de manera voluntaria, lo que es una manifestación más común de este trastorno. Si la mandíbula permanece luxada durante un largo periodo de tiempo, esta afección se considera de evolución crónica.

¿Qué es la articulación temporomandibular?

La articulación temporo-mandibular (ATM) se utiliza fundamentalmente para masticar, hablar, bostezar, tragar y otras gesticulaciones faciales. Se encuentra situada a ambos lados de la cara, delante de las orejas. Los huesos que participan son el hueso temporal y la mandíbula, siendo ésta una articulación condílea que realiza movimientos de rotación, lateralidad y deslizamiento.

Como partes o superficies articulares tenemos:

  • Fosa mandibular o fosa articular, situada en el temporal.
  • Tubérculo articular o barra transversal, situada por delante y debajo de la fosa articular.
  • Cóndilo de la mandíbula, siendo el eje transversal y anteroposterior de la cavidad articular.
  • Cartílago o tejido conectivo, que recubre la superficie del cóndilo.
  • Disco o menisco articular, estructura que se encuentra entre ambas superficies articulares.

Los discos se encuentran entre el cóndilo de la mandíbula, la fosa y la eminencia o tubérculo articular. Tienen una forma de cuña para adaptarse perfectamente a las superficies que cuando se pierde puede resultar muy molesto.

Los medios de unión son los siguientes:

  • Cápsula articular: tiene forma de abanico, cierra la articulación como un tubo y se une a las fibras del disco dando lugar a dos cavidades suprameniscal e inframeniscal. La membrana sinovial tapiza la superficie interior de la cápsula articular.
  • Ligamentos: por un lado, el ligamento principal, ligamento lateral o temporo-mandibular sostiene la articulación, mantiene el cóndilo cerca de la fosa, previene movimientos laterales y posteriores de la boca, y es muy poco elástico; por otro, los ligamentos accesorios (ligamento esfeno-mandibular y ligamento estilo-mandibular) que tienen cierta acción de protección de la articulación.

Los mecanismos de la articulación o funciones del disco son:

  • Dividir el movimiento condíleo superior e inferior.
  • Lubricar con el líquido sinovial.
  • Actuar como cojín para absorción de choques.
  • Reducir desgastes y tensión de las superficies articulares.
  • Regula el movimiento del cóndilo.

Tipos de movimiento que se realizan en la mandíbula:

  • Apertura y cierre: detrusión y surtrusión.
  • Hacia delante: protusión.
  • Hacia atrás: retrusión.
  • Hacia los lados: diducción.
  • Como conjunto: masticación.

En el movimiento de abrir la boca (detrusión) la mandíbula se desplaza hacia abajo y se va hacia delante, lo cual es indicativo de dos movimientos distintos: rotación y deslizamiento anterior. Cuando este gesto de apertura es muy brusco como puede darse en una risa violenta, aumenta el riesgo de luxación.

Luxacion mandibular

Diferencia entre luxación y subluxación mandibular

La principal diferencia entre la luxación y la subluxación mandibular radica en el grado de desplazamiento de las superficies articulares y en la capacidad de la mandíbula de volver a su posición normal.

En la subluxación mandibular, las superficies articulares de la articulación temporomandibular permanecen en contacto parcial. Aunque hay un desplazamiento del cóndilo fuera de su posición habitual, este puede regresar de forma espontánea. Por el contrario, la luxación mandibular implica una separación completa de las superficies articulares, lo que provoca que el cóndilo queda fuera de la fosa mandibular de manera permanente. En este caso, la mandíbula no puede volver a su posición normal de forma voluntaria y requiere de una reducción manual para restaurar su funcionalidad.

Síntomas de la luxación y subluxación de mandíbula

Los síntomas de la luxación y subluxación pueden variar en intensidad dependiendo de la severidad de la afección. Entre los signos más característicos se encuentran:

  • Dolor mandibular: dolor agudo o persistente que puede extenderse hacia los músculos faciales y el cuello.
  • Dificultad para cerrar la boca: los pacientes suelen presentar una incapacidad para cerrar la boca de forma natural, lo que genera una postura anómala de la mandíbula.
  • Ruidos articulares: es común escuchar un chasquido o notar una sensación de “salida y entrada” al mover la mandíbula.
  • Inflamación y sensibilidad: puede aparecer hinchazón en la zona afectada, acompañada de sensibilidad al tacto.
  • Dificultad para hablar o masticar: tanto la luxación como subluxación puede limitar las funciones normales de la mandíbula, dificultando actividades como hablar, masticar o bostezar.

Causas de la luxación mandibular

La luxación y subluxación mandibular puede tener múltiples orígenes, que van desde factores traumáticos hasta condiciones anatómicas o funcionales. Entre las principales causas de estas afecciones se encuentran:

  • Movimientos extremos de la mandíbula, como abrir la boca excesivamente al bostezar o morder alimentos grandes.
  • Traumatismos directos en la mandíbula, como golpes, caídas o accidentes.
  • Hipermovilidad articular, frecuente en personas con laxitud ligamentaria generalizada.
  • Trastornos musculares o neurológicos que pueden alterar el control y la estabilidad de la mandíbula.
  • Alteraciones anatómicas, como malformaciones congénitas o degeneración articular.
  • Procedimientos médicos o quirúrgicos en la región maxilofacial.

Diagnóstico de la luxación o subluxación mandibular

La luxación se produce normalmente en apertura voluntaria y extensa (espasmo muscular), en la extracción de dientes al abrir la boca, en un golpe en el mentón con la boca abierta o al reírse fuertemente. En cualquier caso, la boca queda inmovilizada por la tensión de los ligamentos y no se puede cerrar porque el cóndilo ya se ha colocado delante del tubérculo articular.

El dolor asociado con esta condición, conocido como Trismus (contracción espástica de los músculos que cierran la boca), se localiza en la articulación temporomandibular y puede extenderse hacia la lengua. Además, puede presentarse un trastorno auditivo debido a una mala reabsorción de la linfa en la articulación

Denominamos síndrome de la articulación temporomandibular a los trastornos funcionales que puedan afectar a ligamentos, cóndilo, disco articular, compartimentos sinoviales y a estructuras ósea, y el origen puede ser artritis, traumatismos, luxaciones, tumores o trastornos funcionales.

La luxación mandibular tiene una frecuencia aproximada del 3% y suele ocurrir en dirección anterior. La luxación superior, posterior y medial requiere que coexista una fractura y se produce en raras ocasiones. La hipermovilidad mandibular se caracteriza por un movimiento excesivo de la mandíbula en apertura oral máxima sin que esto suponga esfuerzo o síntomas.

La luxación mandibular bilateral se manifiesta como la imposibilidad para cerrar la boca, dolor, exceso de salivación y dificultad para hablar, mordida abierta y mentón protusivo.
La luxación unilateral se presenta como una desviación mandibular hacia el lado opuesto con protusión e hipomovilidad.

El diagnóstico de la luxación y subluxación mandibular comienza con una evaluación clínica detallada. El especialista examina los síntomas del paciente, como la imposibilidad de cerrar la boca, el dolor, la desviación mandibular y la presencia de ruidos articulares. Para confirmar el diagnóstico y determinar la gravedad de la afección, se utilizan pruebas de imagen como radiografías, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas.

TRATAMIENTO DE LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR: LUXACIÓN Y SUBLUXACIÓN

Antes de nada deberíamos de hacer una buena valoración de los movimientos mandibulares y articulares, echar un vistazo a la mordida, medir el rango de movilidad de apertura de la boca y desviación lateral, y una palpación de la musculatura tanto superficial como profunda mandibular, supra e infrahioidea.

Una vez realizado este procedimiento y conociendo ante el tipo de disfunción que nos encontramos, podemos trabajarlo de diferentes maneras. Por ejemplo:

  • Técnicas de movilización articular a través de fisioterapia mandibular
  • Técnicas miofasciales de liberación del músculo
  • Técnicas de corrección con energía muscular para subluxaciones
  • Técnica de relajación postisométrica de la musculatura oclusora
  • Técnicas de elongación del músculo
  • Relajación miofascial de los músculos supra e infrahioideos, retrohioideos y prevertebral
  • Flexibilidad por cadenas musculares
  • Ergonomía postural